28 jun. 2010

4º PREMIO CONCURSO RELATO CORTO JÓVENES TALENTOS "COCACOLA"




ALAN CARTER (ANTES Y DESPUÉS)


Un día después de un sueño inquieto, se despertó convertido en alguien totalmente diferente a su anterior persona.……
-¡No, todo mal, está todo mal, no sirve para nada! ¡Fuera de mi vista y vuelve al trabajo!
Un hombre bajito, calvo, regordete, vestido de traje y con un habano entre los dientes gritaba en su lujoso despacho a un nuevo empleado que llevaba poco tiempo trabajando en la editorial. El empleado se llamaba Alan Carter y su jefe, Jhon Soul le gritaba cada semana.
Alan era totalmente diferente a su jefe, alto, de pelo negro corto, delgado, iba vestido con vaqueros, camiseta y deportivas y por supuesto no llevaba ningún puro en la boca.
A Alan desde pequeño le había apasionado escribir historias y cuentos y al fín había logrado su primer trabajo relacionado con la escritura.
-.Solo tengo un problema-, pensó, al tiempo que soltaba una sonrisa al recordar la graciosa imagen de su jefe; aunque era una sonrisa que escondía rabia por las humillaciones a las que era sometido cada semana a causa de sus escritos.
Ya en su mesa de trabajo sintió la sensación que experimentaba cada vez que le venía la inspiración. Comenzó a escribir ligero y olvidando todas las presiones y todos los nervios, se sumergió en sus mundos fantásticos en los que mezclaba acción futurista con seres mitológicos y en verdad lo que se le venía a la cabeza. Esta vez la historia trataba de unos extraterrestres que llegaban a la Tierra en una enorme nave para luchar contra los feroces guerreros Celtas y sus Druídas.
-. Será extraño, pero en la literatura no todo tiene que ser lógico –se dijo para sí - y dispuesto a continuar, acercó el bolígrafo a las hojas, pero una voz grave y algo ronca le sobresaltó:
-. ¡Alan deja de escribir tonterías y vuelve al trabajo!- decía Jhon que le había descubierto su ocupación desde el pasillo.
-. Enseguida jefe – respondió Alan- mirándolo a los ojos.
-. ¡Vamos! le replicó Jhon, al tiempo que se marchaba por el pasillo.
-. Esto no puede continuar así, no soy un zapato para que arrastre mi orgullo – y al tiempo que lo pensaba salió al pasillo y se encaró a su jefe diciendo:
-. Señor, usted me humilló esta mañana y yo a cambio le pido que vuelva a leer mis escritos, por favor.
-. ¿Qué, te humillé? ¡Tú me humillas ahora mismo con tus palabras, fuera de aquí!!Estás despedido!
Estas palabras sentaron como un jarro de agua helada a Alan pero las aceptó con dignidad, recogió sus cosas y se marchó.
En los tres meses siguientes Alan subsistió gracias al poco dinero que le quedaba, gracias a sus padres y a sus amigos. Su tiempo lo empeñaba completamente en continuar su historia convencido de su publicación.
Una mañana de verano en el metro, un hombre alto, regordete, con gafas y vestido con ropas claras deportivas, en tono amable se le acercó y le dijo:
-. ¿Alan Carter?
-. Sí, soy yo ¿Qué desea?
-. Me enteré de que intenta publicar una obra suya por un amigo y estoy interesado. ¿Podríamos hablar de ello?
-. Por supuesto – declaró Alan - .
Tras acceder por ambas partes Alan pudo por fin ver sus mundos fantásticos hechos realidad en un libro, lo que le catapultó a escribir y escribir, siendo remunerado por ello y siendo respetado como persona y como escritor.



Francisco de Asís Sierra de la Rosa (mi hijo). 13 años. 4º clasificado provincia de Jaén.


Concurso Relato Corto Jóvenes Talentos “Coca-cola”.


2º de E.S.O. del Colegio de la Presentación. Linares.

 
Entrega del Premio a Francisco de Asís Sierra de la Rosa

 

 


1 comentario:

Rayén* dijo...

qué bueno que escriba él también. te debe encantar claro :)
qué justo que el jefe se llamara John Soul... soul--->alma... y el tipo era un desalmado.